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miércoles, 26 de septiembre de 2012

MATERIALIZA TUS DESEOS (ejercicio práctico)





SI HAY ALGO QUE REALMENTE DESEAS, QUE DE VERDAD TE INTERESA, TE ANIMO A QUE LO CONVIERTAS EN UN PROYECTO REAL... sin esperar un día más. Eso que deseas y que vas a convertir en un proyecto, puede ser de toda índole y pertenecer a cualquier terreno: personal, profesional, social, físico, intelectual, económico, espiritual...


DALE PRIORIDAD Y ESPACIO A TU DESEO U OBJETIVO. (Pregúntate:  ¿Hasta qué punto me importa? ¿Qué estoy dispuesto a hacer para conseguirlo?) Si no es un proyecto importante para ti encuentra uno que sí lo sea, para que este ejercicio sea efectivo.



CONVIÉRTELO EN PROYECTO

(¿Qué lugar reservo para las cosas más importantes de mi vida?)  Dedica un lugar especial para documentar y guardar los pasos, ideas, recursos, etc.,  de tu proyecto. ¡Ilusiona con tu proyecto al niño que fuiste –que siempre tienes dentro-! Usa tu imaginación y personaliza al máximo lo que vayas a utilizar. Si puedes permitírtelo, busca en una papelería una carpeta, caja, cajón, álbum... que te guste y hazte ese regalo de inauguración para tu proyecto. En la medida que puedas, selecciona bien los folios o el cuaderno que vayas a utilizar, el bolígrafo, marcadores o cualquier material que necesites para tomar tus notas, “documentar” y revisar tus avances hacia eso que vas a conseguir. Si persigues algo bonito... haz el camino bonito. Si tienes una ilusión... proyéctala con ilusión.  :)


EXPRESA LO QUE DESEAS

Escribe en positivo lo que deseas (lo que quieres; no lo que no quieres). Detállalo al máximo. 


HAZTE PREGUNTAS Y ESCRIBE LAS RESPUESTAS

¿Es posible conseguir lo que quiero? ¿Alguien en el mundo ha logrado antes algo parecido? ¿Para qué quiero conseguirlo? ¿Hasta cuándo me gustaría disfrutarlo? ¿Qué aportará al resto de mi vida? ¿Quién/quienes se beneficiarán? ¿Qué puedo ganar o perder al lograrlo? ¿Qué pasará si no lo consigo?

¿Qué veré, escucharé, oleré, sentiré... cuando alcance eso que tanto deseo? ¿Cómo sabré que lo he conseguido, qué pasara? ¿Cómo se darán cuenta otras personas? ¿De qué manera me influirá? ¿Cómo afectará a mi entorno? 

¿Qué he hecho para no conseguirlo hasta ahora? (no lo que no has hecho) ¿Qué creo que han hecho otros para conseguir algo similar? ¿Qué recursos tengo? ¿Qué recursos me faltan? ¿Cómo puedo conseguirlos? ¿Cuál es el camino? ¿Cuándo voy a dar el primer paso? 

¿Cómo sabré que estoy avanzado hacia ello? ¿Qué beneficios obtendré mientras avanzo? ¿Qué aprenderé? ¿Qué descubriré? ¿Para qué va a servirme? ¿Para qué no va a servirme? ¿Cómo cambiará mi vida? ¿Qué obstáculos podría encontrar? ¿Qué haré para superarlos? ¿En quién o en qué me puedo apoyar?

(Para estar conectado con tu aliado interno al diseñar los planes más importantes de tu vida, y para vencer a tu contrincante interno, te sugiero que te apoyes en un buen coach).


jueves, 20 de septiembre de 2012

TESTIMONIO DE UN COACHEE - El coaching que da siempre en diana




Desde el primer curso de formación en coaching que impartí en 2004 he reunido los testimonios que todos los alumnos de Coaching Madrid se han prestado a ofrecerme para hacer públicos.  TESTIMONIOS DE TODOS LOS ALUMNOS  En cuanto a los clientes directos de coaching, es decir, las personas que han recibido un proceso de coaching personal / transpersonal, es más complicado solicitarlo. La confidencialidad de los procesos muchas veces no lo permite, y publicar los testimonios firmados con simples iniciales no parecería formal. 




¿Qué nos cuenta una persona 

después de un proceso personal de coaching?... 



Aprovecho para darle las gracias a Carlos Morillo por permitirme publicar su testimonio como cliente de coaching. Además de ser muy reciente (agosto) resulta muy gráfico como modelo de testimonio de un proceso completo de Coaching Personal / Transpersonal.  

Carlos Morillo Prats es Licenciado en Psicología Clínica, Master en Psicología deportiva, ha sido Deportista de Élite, Entrenador de tiro con arco y Director del Centro de Tecnificación de tiro con arco en Baleares. 



A mi queridísima coach, María Calandria:

Desde que comencé mi proceso de coaching, hace ahora cuatro meses aproximadamente, se han producido muchísimos cambios en mi vida, tanto de mis circunstancias externas como internas y no tengo más que palabras de agradecimiento para ti por todo el trabajo hecho conmigo, por tu presencia, tu paciencia, tu buen coaching, etc… hay un antes y un después en mi vida después de este proceso, gracias.

En resumidas cuentas este proceso me ha servido para volver a conectar con mí verdadero ser y dejar tanto de hacer por hacer.  Me ha ayudado a tomar decisiones muy importantes para mí respecto a mi trabajo, a mi relación de pareja, hacia la  forma de relacionarme con otras personas, etc. También me ha ayudado a ser más proactivo, a sentir que yo soy el dueño de mi vida y mi felicidad, y esto  a través de cosas como disfrutar más de las pequeñas cosas, vivir más en el ahora, estar más presente en cada momento, etc…

El caso es que se ha producido un gran cambio en mi, tanto por dentro como por fuera.  De alguna manera es como si comenzara una nueva vida, pero con la diferencia que me llevo la experiencia y las cosas buenas de la anterior, que hay mucho, y sobre todo con la diferencia de que ahora soy plenamente consciente de que yo soy el creador de mi vida, mis circunstancias y mi felicidad, de que no estoy a merced de mi entorno y la sociedad.

Soy consciente de que es mucho cambio y aunque a ratos me entra un poco de vértigo, estoy convencido de que estoy en el camino correcto, el que yo he elegido, y aunque no sepa muy bien donde me va a llevar, no importa mucho, pues de lo que estoy convencido es que voy a disfrutar de él.

Muchísimas gracias y un fuertísimo abrazo.
Tu coachee:
Carlos Morillo Prats.


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martes, 4 de septiembre de 2012

TRES PROPÓSITOS PARA SEPTIEMBRE



Te propongo aprovechar este momento de comienzo que se presenta para todos después del verano.

¿Qué te parece si planeamos juntos algo bueno para los próximos 90 días? El mes de diciembre podemos destinarlo a la "recogida de frutos" de nuestro plan.

Elige tres cosas que realmente te gustaría hacer durante los próximos tres meses y apúntalas en tu agenda con fecha de hoy. Comparto algunos ejemplos para tu inspiración, además de que alguno podría servirte tal cual:

* Cambiar un hábito por otro.
* Tocar un instrumento.
* Ir al gimnasio.
* Practicar un deporte.
* Conocer gente.
* Atender más a mi familia/amigos.
*  Leer sobre algún tema.
* Seguir una afición.
* Aprender algo nuevo.
* Escribir mi libro.

CONVÉNCETE  DE  QUE  REALMENTE  QUIERES  LO  QUE  QUIERES

Reflexiona sobre tus proyectos y anota lo que se te ocurra, respondiendo a preguntas como:  ¿Para que voy a... ...? ¿Qué beneficios obtendré de ello? ¿Estoy dispuesto/a a dedicarle algún tiempo a esto que deseo hacer? ¿Cuánto? (Establece el tiempo que quieres dedicarle cada mes, cada semana o cada día, como tú prefieras)

MARCA  TUS  PASOS  Y  TUS  METAS  EN  EL  TIEMPO

¡Demuestra ante ti mismo/a que vas a hacer algo por conseguir eso que quieres de verdad!

Proponte una serie de metas semanales/mensuales para cada proyecto y apúntalas en tu agenda al final de cada semana/mes de aquí a diciembre. Fija en tu agenda el tiempo y momentos que quieres dedicar a los pasos que te hayas fijado y ponle un título a cada unos de esos pasos. (Por ejemplo: "solicito información", "me inscribo/matriculo en.... ", "mi primera puesta en práctica", "adquiero materiales", "llamo/veo  a...", "resumo meta parcial", "consulto/cambio impresiones con...", "Acudo a mi clase de...").

Establece para esos momentos la misma prioridad que le das a las otras cosas importantes. ¡Proponte ser eficiente y responsable con tus anhelos!

BUSCA  EL  APOYO  QUE  NECESITES

Tu contrincante interno, probablemente, ha estado impidiendo que hagas cosas que quieres hacer y que cumplas con tus propósitos. Te sugiero que te apoyes en algo o en alguien para evitar flaquear, para no olvidarte de eso que tanto deseas. (¿O es que no lo deseas tanto...?) Encuentra el modo de acordarte de tus propósitos recurriendo a algo o alguien que te lo recuerde. (Puedes seguir estas sugerencias con un/a amigo/a y apoyaros mutuamente)

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En diciembre date el lujo de celebrar tus éxitos. ¡Premia tu constancia y dedicación! Celébralo con amigos o hazte un regalo simbólico.

¡TE DESEO MUCHA SUERTE!

www.coachingmadrid.com











viernes, 31 de agosto de 2012

CUANDO LLEGA EL TÍO PACO CON LAS REBAJAS



Eckhart Tolle comenta en su libro El Poder del Ahora: “Si crees que estás iluminado, ve a pasar la Nochebuena a casa de tus padres”.  Aunque no sea en Navidad o en casa de nuestros padres, la experiencia interior de dolor, carencia, miedo... puede aparecer como un reto personal al doblar cualquier esquina, y  esto le ocurre –como diría mi madre- “hasta al Nuncio de su Santidad”.

Todos somos víctimas de víctimas y todos estamos aprendiendo. Para un coach, educador, formador o terapeuta es importante tenerlo presente. La tremenda cura de humildad que nos va dando la vida con el paso de los años tiene cara de oportunidad para nosotros. En realidad, son oportunidades para cualquiera que pretenda comprender a los demás y esté abierto a hacerlo desde el único lugar posible: la mutua humanidad.

Es indudable que la experiencia es un grado y es justo valorarla en cualquier ámbito o profesión. Eso no quiere decir que en el coaching haya que sobrevalorar los años del profesional y su experiencia. Como formadora de cientos de personas desde 2004 opino que quien es un buen coach lo es desde el principio. Quien no es coach de vocación es improbable que llegue a ser nunca un buen coach, a no ser que en algún momento se le revele la vocación.

¿Y qué significa ser un coach de vocación? Querer ayudar al ser humano por encima de todo, también del propio ego, y disfrutar haciéndolo. Confiar en la grandeza potencial de las personas y facilitarles ese descubrimiento. Querer que sea el otro quien halle sus propias respuestas y soluciones. Inspirarle con entusiasmo para que asuma todos sus avances y logros como completamente suyos.

El reto del coaching es apartar cualquier juicio, prejuicio o idea preconcebida, y ayudar a otro a convertirse en quien realmente quiere ser, no en quien otro quiere que sea. Como espejos que somos, los coaches también nos mostramos como seres humanos, con todo lo que significa.  

Yo digo que si fuese coach las 24 horas del día dejaría de ser coach para ser Sta. María de Majadahonda. La verdad es que la vida va pasando con su carga de pruebas,  con sus lecciones y curas de humildad y que casi nadie se salva. En el caso del coaching también son oportunidades para recordar que el único éxito del coach es que el coachee experimente el éxito. No se trata de pretender ser lo que no somos ni hay más medallitas que colgarse.

Quien manifieste que ya lo ha aprendido todo, que ha trascendido las dificultades del camino y que únicamente está en este mundo para guiar a otros, miente o se engaña a sí mismo. Es probable que no se conozca bien y que ignore las emociones que emergen cuando llega su propio tío Paco con las rebajas.



Eckhart tolle: “REFLEXIONES” 

jueves, 12 de julio de 2012

LOS TESOROS MÁS PROFUNDOS DEL COACHING



Se dice que la humildad es la única cualidad que pierdes en cuanto la mencionas, y también es cierto que es una palabra con connotaciones etimológicas propias del diccionario ideológico del Contrincante Interno Colectivo (también presente en la R.A.E.!) Por ejemplo, humildad, una palabra tan fundamental para la solidaridad y el crecimiento, comparte raíz y energía lingüística con "humillación". Me quedo, sin dudarlo, con la definición de la humildad de Swami Muktananda, maestro de la India. 


“La humildad es el reconocimiento sereno
de la propia grandeza y la de los demás”.

El reconocimiento sereno de algo es contrario a cualquier tipo de orgullo. El orgullo nunca es sereno. Me parece maravilloso el nuevo paradigma sobre la humildad que representa esta definición. Es tan noble, tan elevado, que alza la humildad muy por encima de la comparación, la pequeñez o la humillación.

Así se entiende la humildad desde el coaching: el reconocimiento sereno de la grandeza del ser humano, representada en ti y también en tu coach. La grandeza en el coaching tiene un sentido profundamente espiritual, y nada tiene que ver con delirios de poder o metas netamente materiales. 

De nada te sirve alcanzar objetivos si no te descubres grande y creces en el éxito -personal y/o profesional- durante el camino. El coaching te guía y conduce desde el entorno del éxito, cuya clave sólo puede estar en el presente, el instante en el que sucede la vida. Todo lo demás es perseguir la vida, como el caballo que persigue incansablemente la zanahoria que pende de su frente. 

Cabe recordar que los precursores del coaching (también conocido como coaching americano, antecesor del coaching europeo) fueron Timothy Galwey  y Thomas Leonard T. Galwey dedica su libro “El Juego Interior del Tenis” a su maestro espiritual en India. Por otro lado, el autor favorito y fuente de inspiración de T. Leonard era Deepak Chopra:  (1*) 

(1*)  Cuando en 2003 comenzaron a surgir tantas ideas confusas sobre el coaching debido al intrusismo y oportunismo que emergía en este nuevo mercado, ofrecí mi primer taller de Coaching Transpersonal en las instalaciones de AEDIPE.  Como precursora Internacional del Coaching Transpersonal me permití rescatar los tesoros más profundos que había  descubierto del verdadero coaching, devaluados y tergiversados por algo que, en demasiados casos, se ofrecía como coaching y no lo era.  

Otro aspecto de la humildad del coaching es su visión desde el sentido y sentimiento de humanidad. Tú y yo estamos unidos como seres humanos, nos caemos y nos levantamos, nos equivocamos y aprendemos, retrocedemos y avanzamos... Tú y yo somos perfectos en nuestra imperfección, y a partir de esa aceptación  el contrincante interno baja la guardia y damos diez, quince, veinte pasos hacia delante.

Nosotros, los coaches, te ayudamos a descubrir y a reconocer tus avances, cualidades, logros, habilidades... y también a aceptar y a convivir en paz con tu perfil más humano.  Lo que se resiste, persiste, y el contrincante interno es un experto cuando se trata de enmascararse bajo las resistencias. ¿Y qué es lo contrario a resistirse? Aceptarte como ser humano y fluir partiendo de ello. Saca todo el jugo a esta idea  y descubrirás más tesoros del coaching. 

Opino que es realmente positivo que el coach se muestre tal como es, y que sea un ejemplo de aceptación de su propia humanidad. Incluso, que en momentos puntuales comparta algo suyo que muestre que es vulnerable, que se traiciona a sí mismo en algún aspecto, que se culpa por algo, que necesita de otros, o que se equivoca... (2*)

(2*)“El acierto y el error son los caminos naturales del aprendizaje”, aunque el diccionario ideológico del Contrincante Interno Colectivo también haya metido baza en el sentido y significado del error como algo inaceptable, cuando es simplemente una característica natural del ser humano, absurdamente desprestigiada y desconsiderado su sentido como camino del aprendizaje.)

La humildad del coach está en la sencillez con la que se muestra ante ti; es igual a ti y está a tu misma altura. Además, se entrega a tu causa con total intención y atención, y permite que desaparezca de su mente cualquier creencia propia, jucio, ideas preconcebidas... Se brinda a ti en cuerpo y alma.

Coach y coachee son dos iguales, dos seres humanos vulnerables, como todos, y potencialmente grandes, como todos. Hay un sentido profundamente espiritual dentrás de todo esto, una unión y comunión difácil de transmitir en el mundo actual del marketing y la publicidad. 

El coach no sabe más que tú ni está ahí para aleccionarte de nada.  Su misión es ser espejo de la mejor versión de ti mismo y “desaparecer” en un sentido realmente amplio. Su tiempo, su espacio, su intención, están totalmente entregados a ti, a tu vida y a lo que a te importa. Su vocación es ayudarte a crecer, y con ella también descubre lo mucho que aprende y crece mientras te apoya y se convierte en el socio más leal a ti y a tu objetivo.  

El coach ejerce como ser humano si quiere ejercer como coach profesional. El coach es un ser humano igual que tú.

Esta es una obviedad profunda que descarta la idea del coach como consejero, mentor, salvador o alguien en algún tipo de “estado” superior al tuyo. Es una lástima que muchísimos de estos se hayan colado en el terreno del coaching, haciendo –con otro nombre- lo que venían ofreciendo ya las grandes consultoras: estudios, diagnósticos, consejos, soluciones...

Muchos de estos falsos coaches han surgido desde las grandes consultoras,  y en demasiados casos no tienen ni idea de lo que es el coaching, aunque lo vendan a sus grandes clientes a precios millonarios.

Coaching Madrid –en este caso, María Calandria- siempre divulgará y defenderá el principio socrático como base y pilar fundamental del coaching (auténtico); es decir, el coaching tal como nos transmitieron y enseñaron sus precursores:

“TU ERES EL EXPERTO EN TODOS LOS ASUNTOS
QUE CONCIERNEN A TU VIDA”

Esta máxima llevada al descubrimiento y a la acción es la clave del éxito y prestigio del coaching.  

El coach no conoce tus soluciones, y si cree que las conoce será mejor que se olvide de ello si quiere hacer coaching contigo.  En algún caso puede sugerirte, pero nunca te dice lo que tienes o debes hacer.

Desde el coaching se entiende que la fuerza y el valor a largo plazo los obtienes de tus descubrimientos y experiencias, no de los consejos de otro. Nada ejerce un control real sobre ti, eres el dueño absoluto de ti mismo. 

Nada “cala” hasta que lo descubres, tomas conciencia y lo comprehendes... La misión de tu coach es que cada día te sientas más tú, más fuerte, más capaz, más autónomo, más vital, más responsable, más coherente contigo mismo, y por todo ello mucho más libre. Todo esto podría resumirse en dos palabras: confianza y respeto. Ambas en su alcance más profundo y valioso. 





martes, 3 de julio de 2012

1 DE JULIO 2012 - CAMPEONES





Me alegro por todos nosotros, los españoles, que a todos nos viene muy bien una inyección de optimismo y entusiasmo en estos momentos difacilísimos que nos está tocando vivir.

Me alegro por España y su bandera, que gracias a la Roja recupera su derecho de nación, sin que tengamos que avergonzarnos de sentirnos españoles; españoles sin más, igual que hay ingleses, franceses o italianos. Españoles de cualquier partido político o de ninguno. Gracias a la Roja, quienes nos sentimos españoles podemos exhibir la bandera, sin pudor, y pintar de sus colores el espejo del alma.

El fútbol me importa realmente poco, la verdad. No soy futbolera ni suelo ver partidos...  Excepto los partidos importantes de la Roja. Vi la final del mundial de 2010 –y algunos de los partidos de semifinales-, y este año he hecho lo mismo.

La final de la Copa de Europa del domingo coincidió con el final de la Promoción 37 del Curso Intensivo de Coaching. Todos estábamos convencidos de que España ganaría, pero no imaginábamos que  –¡como colofón a un intensivo fantástico!-  íbamos a ver el partidazo del domingo.

“¡Podemos!”, ”¡no hay dos sin tres!”, “¡somos los campeones!”, la fiesta en todos los lugares de España, la copa del triunfo exhibida ante millones por televisión y ante cientos de miles de personas en Madrid, junto a La Cibeles...

¿Y sabes lo que más disfruté de todo eso? Las caras felices, la luz en los gestos de las personas, el tono alegre y achispado de los comentaristas, y que nos sentía a todos muy españoles en esos momentos.

Y no por ser españoles, que en el fondo es lo mismo nacer aquí o en Pekín, sino porque en estos momentos nos sentimos unidos, y por tanto valientes, fuertes, vivos...

Agradezco de corazón que seamos algo juntos y que tengamos ocasiones de celebrarlo. La Roja es una pequeña representación de eso que somos tantos millones de personas, de lo que tenemos en común, en lugar de lo que nos separa.

Estamos “acompañados” por todos los demás en nuestra alegría, y bromeamos juntos sobre la crisis y las pruebas que parecen haber desaparecido momentáneamente.

Ojalá un día los coaches de vocación creemos el equivalente a la Roja, y nos sintamos unidos y contentos en lo que tenemos en común: la vocación de ayuda.

Ojalá un día exista algo parecido a la Roja internacional y nos una a todos una sola bandera, y el mundo centre a los humanos en torno a lo que nos une: la humanidad.


FOTO DESPUÉS DE LA PROMOCIÓN 37, ANTES DEL PARTIDO: http://www.coachingmadrid.com/images/20120701_193027.jpeg

http://www.coachingmadrid.com/



jueves, 21 de junio de 2012

BIENESTAR... EL CONTROL POSITIVO DE LA MENTE





Dentro de cada persona hay un coachee (receptor de coaching):  el ser humano en su estado saludable. También tenemos todos a un contrincante interno que nos muestra lo negativo, que nos hace pensar mal de nosotros y de los demás,  y que se empeña en boicotear o aplazar nuestros mejores planes y proyectos.

Es el aguafiestas interior que impide que disfrutemos de la vida todo lo que deseamos, y que no quiere que  obtengamos lo que merecemos como seres vivos. (¡Le va la vida en ello!) El contrincante interno es miedo convertido en encimas neuronales negativas, creadoras de los hábitos que nacen de los temores más íntimos y antiguos.

Los neuropéptidos negativos han ido acumulándose y creando asociaciones entre ellos para sobrevivir y crecer, como lo hace cualquier ente biológico. Son simplemente "la mala hierba del jardín". Crean y procuran dirigir los hábitos mentales insanos, basados en pensar mal. Su "programa" está construido en lenguaje mental: palabras, pensamientos.

Estas encimas están en el cerebro y hacen uso de los recursos que tenga la propia mente para idear, reflexionar, planificar, asumir nuevas creencias o reafirmar las viejas. Por eso los coaches profesionales, (seres humanos) recurrimos a un coach y seguimos siendo receptores de coaching. Esto siempre es compatible con ofrecer nuestro espejo más limpio a través de la valiosa herramienta del coaching, y ayudar a otros como nosotros.

Cuando miro hacia dentro o hacia fuera desde el punto de vista de mi contrincante, tengo claro que me enfoco más en las dificultades que en las soluciones, aunque no sea tan "consciente" como para poder evitarlo siempre que esto pasa. El contrincante se muestra en mi queja, en mi desánimo, en los momentos en los que contemplo una visión apagada de mí, de los demás o de la vida. Cuando el contrincante se impone y gana una batalla, lo veo todo negro, o gris, en el mejor de los casos. Lamentablemente, los seres humanos tenemos la antiquísima costumbre de asumir que somos eso, una parte positiva y una parte negativa. Yo creo que es porque la humanidad dispone de un contrincante interno colectivo.

La figura del coach resulta imprescindible porque uno mismo puede aplicar herramientas para mejorar sus pensamientos e ideas, pero aliado y contrincante se mezclan y confunden en el interior. Todos nuestros recursos, habilidades y capacidades también están a disposición del contrincante. Su capacidad de engañarme la ha demostrado toda la vida, prácticamente cada día. Junto a un coach somos dos contra uno.

Mi coach y yo reconocemos al contrincante y decidimos obviarlo conscientemente. La conversación de coaching aumenta mi energía y me identifico con mi aliado, con mi verdadero ser, la mejor versión de mí misma (la más sana).

Es el aliado el que recurre a un coach, no el contrincante interno, puesto que el coaching es una grave amenaza para la permanencia –supervivencia- de los neuropéptidos negativos.Si un coach se dirigiese al contrincante del otro y “hablase con él” –juzgando, aseverando, diagnosticando, etc.-, en ese momento dejaría de hacer coaching, porque estaría reconociendo como verdadera identidad al personaje creado por el miedo, en lugar de identificar como coachee al ser saludable.

Mi aliado interno es el coachee o receptor del coaching. Actúa desde las encimas neuronales que promueven mi satisfacción y plenitud, el estado natural de felicidad de alguien verdaderamente sano.  Con la ayuda y guía de mi coach, que actúa como espejo y que está totalmente sintonizado conmigo, logro alinearme con mi  aliado interno, y desde ahí tomo conciencia, elijo y avanzo hacia la vida que deseo vivir.

La naturaleza guarda dentro del ser humano la clave de su salud, tal como la define la O.M.S. en su Constitución de 1948: “La salud es el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia.” ¿Para qué conformarnos considerándonos un fruto marchito o medio marchito?

Bienestar... Aliado interno, control positivo sobre la mente, toma de conciencia, responsabilidad de la propia vida, libertad de ser, elecciones y acciones beneficiosas... ...  El coaching colabora contigo y te acompaña, establece contacto con tu aliado interno, sintoniza con tu mejor versión. A través de la conversación de coaching, basada en preguntas nobles y poderosas, un coach te ayuda a encontrar tus respuestas más profundas y tus mejores soluciones.




COACHING MADRID: www.coachingmadrid,com 





jueves, 14 de junio de 2012

SABER QUE PUEDES ANIQUILA EL MIEDO




Descubrirás tu valentía más profunda al reconocerte un poder interno que ni siquiera conoces: el potencial que hay en ti como ser humano. 

¿Cuánto crees que puedes haber llegado a descubrir y a desplegar de todo el potencial que tienes, en todos los aspectos posibles, en cualquier área de tu vida? 

¿Cuánto crees que habrías desarrollado naturalmente con el estímulo adecuado, la educación y el cuidado propicio, con pensamientos, sentimientos y actitudes más favorables de lo común entre los seres humanos? ¿Quieres quedarte con lo común, aunque sea un malentendido capaz de arruinar vidas? ¿O quieres descubrirte ante ti mismo y ante el mundo en tu versión más brillante? 

¿Cuánto desarrollo personal, humano o profesional crees que eres capaz de alcanzar a partir de este momento?... Sólo ponerte en marcha ya te conecta con la confianza y la valentía de saber que puedes. Que puedes afrontar cualquier cosa, que eres capaz de superar los obstáculos, que tienes el poder de hacerte dueño de tu vida. Saber que puedes, aniquila el miedo.

Siempre, y especialmente en momentos de crisis, lo más valioso que tenemos somos nosotros mismos. Este es un buen momento para descubrirnos y contribuir con lo mejor que podemos llegar a ser.

Cree en ti, pase lo que pase. Tienes muchos motivos. (Y si creyeses que no los tienes, creer en ti es un motivo en sí mismo)

Comparto una bonita canción que te imagino cantando...  http://www.youtube.com/watch?v=D2ivBnaNHlo&feature=related

jueves, 22 de marzo de 2012



 
 Inteligencia espiritual, también en la empresa


 

Las personas inteligentes espiritualmente saben darle un significado a su labor en el mundo y lo transmiten a los demás. Son mejores miembros de un equipo y tienen mayor capacidad para afrontar dificultades, son personas más creativas e intuitivas. De todo ello se deduce que desarrollar IES se ha convertido en una verdadera necesidad en el mundo empresarial y en el mundo en general.

En la década de los noventa, algunos conceptos como inteligencia emocional o trabajo en equipo, pusieron de manifiesto que la inteligencia racional, los títulos y conocimientos, no bastaban para lograr el éxito en la vida. Se demostró que era necesario ser consciente de las emociones y aprender a manejarlas, tener buenas relaciones interpersonales, ser empático, tolerante, estar seguro de uno mismo, pensar en positivo, profundizar y hallarle sentido a la vida, actuar desde los valores y principios... Apareció un nuevo concepto para comprendernos mejor y comprender nuestras interacciones con el mundo: la Inteligencia Espiritual, IES.

El término fue establecido por los investigadores Ian Marshall, psiquiatra de la Universidad de Londres, y Danah Zohar, académica de la Universidad de Oxford. Ellos descubrieron que cuando las personas efectuaban alguna práctica espiritual o hablaban sobre el sentido global de sus vidas, las ondas electromagnéticas de sus cerebros presentaban oscilaciones neuronales de hasta 40 megahercios. Recorrían todo el cerebro, pero presentaban una oscilación mayor y estable en el lóbulo temporal. Según Zohar, la IES activa las ondas cerebrales, provocando que cada zona "especializada" del cerebro converja en un todo funcional. Esa oscilación sería la manifestación física del cerebro tomando conciencia, buscando lo esencial, el sentido, la comprensión.

Según estos expertos, las personas que han desarrollado su  inteligencia espiritual están más abiertas a la diversidad, tienen tendencia a hacerse preguntas y a buscar respuestas fundamentales, además de ser más capaces de encarar la adversidad y de convertirla en oportunidad de algo mayor. Este tipo de inteligencia permite posicionar nuestras experiencia de la vida en un contexto mucho más rico. 

La IES descansa en esa parte profunda del ser que está conectada con la sabiduría, más allá del ego o de la mente consciente. Es la inteligencia a través de la cual reconocemos los principios existentes y descubrimos otros nuevos valores partiendo de ellos. 


IES y la empresa

La inteligencia espiritual es similar a la inteligencia emocional, pero en un plano mucho más profundo. Además de saber controlar nuestras emociones, debemos manejar nuestro espíritu en la vida diaria. "Una persona inteligente espiritualmente tiene la capacidad de entender que todos somos parte de un mismo todo, es decir, “holísticos”.

La inteligencia espiritual permite ver más allá de las fronteras y barreras naturales; permite entender que no importa cuál es nuestra profesión, sexo o color, ya que todos pertenecemos a una realidad superior. 

Las personas con inteligencia espiritual incorporan en sus actos las cualidades innatas del espíritu: amor, solidaridad, comprensión, felicidad... Además, son capaces de vivir en paz a pesar de las dificultades. De ahí que la IES ayude a reducir los conflictos laborales, los problemas interpersonales y la competencia interna.

Las personas inteligentes espiritualmente han descubierto lo bien que se siente el ser humano cuando actúa desde la mejor versión de sí mismo, y le han encontrado significado a sus trabajos, son mejores miembros de cualquier grupo o equipo y tienen mayor capacidad para resolver problemas difíciles. Son más intuitivos y creativos. Desarrollar la IES se convierte en una verdadera necesidad en el mundo empresarial. ¿Pero cómo se desarrolla?

Hay una serie de ejercicios diarios que nos ayudan a cultivar este tipo de inteligencia, como meditar, escuchar buena música o dar un paseo desconectando la mente. En definitiva, vivir momentos de silencio interior y cargados de presente (presencia). 

"Toda labor de ayuda desinteresada estimula la inteligencia espiritual", afirma Marshall y finaliza: "Otras empresas más audaces tienen cursos de meditación internos, y hasta ambientes reservados para que las personas oren o mediten".


Test de IES

Entre las características para una inteligencia espiritual están:

- Flexibilidad y apertura. Adaptación espontánea. 
- Alto nivel de conciencia de uno mismo.
- Capacidad para afrontar y trascender el dolor.
- Facilidad de recuperación tras las adversidades (resilencia).
- Capacidad de ver los problemas como oportunidades.
- La inspiración en los principios y valores.
- La inclinación natural hacia el bien.
- La visión y comprensión de las relaciones entre las cosas (ser "holístico").
- Marcada tendencia a preguntar y a buscar respuestas fundamentales.




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domingo, 18 de marzo de 2012


La Inteligencia Emocional y el Destino


Extracto del libro de Daniel Goleman: “Inteligencia Emocional”


...//...

Recuerdo a un compañero de clase que había obtenido cinco puntuaciones de 800 en el SAT y otros tests de rendimiento académico que nos habían pasado antes de ingresar en el Amherst College. Pero, a pesar de sus extraordinarias facultades intelectuales, mi amigo tardó casi diez años en graduarse porque pasaba la mayor parte del tiempo tumbado, se acostaba tarde, dormía hasta el mediodía y apenas si asistía a las clases.

El CI no basta para explicar los destinos tan diferentes de personas que cuentan con perspectivas, educación y oportunidades similares. Durante la década de los cuarenta, un período en el que —como ocurre actualmente— los estudiantes con un elevado CI se hallaban adscritos a la Ivy League de universidades, (La Ivy League constituye un grupo selecto de ocho universidades privadas de Nueva Inglaterra famosas por su prestigio académico y social) se llevó a cabo un seguimiento de varios años de duración sobre noventa y cinco estudiantes de Harvard que dejó meridianamente claro que quienes habían obtenido las calificaciones universitarias más elevadas no habían alcanzado un éxito laboral (en términos de salario, productividad o escalafón profesional) comparativamente superior a aquellos compañeros suyos que habían alcanzado una calificación inferior. Y también resultó evidente que tampoco habían conseguido una cota superior de felicidad en la vida ni más satisfacción en sus relaciones con los amigos, la familia o la pareja.

En la misma época se llevó a cabo un seguimiento similar sobre cuatrocientos cincuenta adolescentes —hijos, en su mayor parte, de emigrantes, dos tercios de los cuales procedían de familias que vivían de la asistencia social— que habían crecido en Somerville, Massachussetts, un barrio que por aquella época era un «suburbio ruinoso» enclavado a pocas manzanas de la Universidad de Harvard. Y, aunque un tercio de ellos no superase el coeficiente intelectual de 90, también resultó evidente que el CI tiene poco que ver con el grado de satisfacción que una persona alcanza tanto en su trabajo como en las demás facetas de su vida. Por ejemplo, el 7% de los varones que habían obtenido un CI inferior a 80 permanecieron en el paro durante más de diez años, lo mismo que ocurrió con el 7% de quienes habían logrado un CI superior a 100. A decir verdad, el estudio también parecía mostrar (como ocurre siempre) una relación general entre el CI y el nivel socioeconómico alcanzado a la edad de cuarenta y siete años, pero lo cierto es que la diferencia existente radica en las habilidades adquiridas en la infancia (como la capacidad de afrontar las frustraciones, controlar las emociones o saber llevarse bien con los demás).

Veamos, a continuación, los resultados —todavía provisionales— de un estudio realizado sobre ochenta y un valedictorians y salutatorians (Los valedictorians son los alumnos que pronuncian los discursos de despedida en la ceremonia de entrega de diplomas, mientras que los salututorians son aquéllos que pronuncian los discursos de salutación en las ceremonias de apertura del curso universitario.) del curso de 1981 de los institutos de enseñanza media de Illinois. Todos ellos habían obtenido las puntuaciones medias más elevadas de su clase pero, a pesar de que siguieron teniendo éxito en la universidad y alcanzaron excelentes calificaciones, a la edad de treinta años no podía decirse que hubieran obtenido un éxito social comparativamente relevante. Diez años después de haber finalizado la enseñanza secundaria, sólo uno de cada cuatro de estos jóvenes había logrado un nivel profesional más elevado que la media de su edad, y a muchos de ellos, por cierto, les iba bastante peor.

Karen Amold, profesora de pedagogía de la Universidad de Boston y una de las investigadoras que llevó a cabo el seguimiento recién descrito afirma: «creo que hemos descubierto a la gente “cumplidora”, a las personas que saben lo que hay que hacer para tener éxito en el sistema, pero el hecho es que los valedietorians tienen que esforzarse tanto como los demás. Saber que una persona ha logrado graduarse con unas notas excelentes equivale a saber que es sumamente buena o bueno en las pruebas de evaluación académicas, pero no nos dice absolutamente nada en cuanto al modo en que reaccionará ante las vicisitudes que le presente la vidas». Y éste es precisamente el problema, porque la inteligencia académica no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades —o de oportunidades— a la que deberemos enfrentamos a lo largo de nuestra vida. No obstante, aunque un elevado CI no constituya la menor garantía de prosperidad, prestigio ni felicidad, nuestras escuelas y nuestra cultura, en general, siguen insistiendo en el desarrollo de las habilidades académicas en detrimento de la inteligencia emocional, de ese conjunto de rasgos —que algunos llaman carácter— que tan decisivo resulta para nuestro destino personal.

Al igual que ocurre con la lectura o con las matemáticas, por ejemplo, la Vida emocional constituye un ámbito —que incluye un determinado conjunto de habilidades— que puede dominarse con mayor o menor pericia. Y el grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos prosperan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida. La competencia emocional constituye, en suma, una meta-habilidad que determina el grado de destreza que alcanzaremos en el dominio de todas nuestras otras facultades (entre las cuales se incluye el intelecto puro).

Existen, por supuesto, multitud de caminos que conducen al éxito en la vida, y muchos dominios en los que las aptitudes emocionales son extraordinariamente importantes. En una sociedad como la nuestra, que atribuye una importancia cada vez mayor al conocimiento, la habilidad técnica es indudablemente esencial.

Existe una clara evidencia de que las personas emocionalmente desarrolladas, es decir, las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y asimismo saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida.

Las personas que han desarrollado adecuadamente las habilidades emocionales suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y más capaces de dominar los hábitos mentales que determinan la productividad. Quienes, por el contrario, no pueden controlar su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de trabajo y les impiden pensar con la suficiente claridad.

...//...

Daniel Goleman, "Inteligencia Emocional"




viernes, 9 de marzo de 2012

PELÍCULA-DOCUMENTAL "¿Y TÚ QUÉ SABES?"




Sugerencia para este fin de semana: 


¿QUIERES VER UN DOCUMENTAL QUE EXPLICA LO QUE SON Y CÓMO ACTÚAN LOS NEUROPÉPTIDOS, (O NEURO-HORMONAS)?


¿TE GUSTARÍA DESCUBRIR CÓMO SE PROGRAMAN LAS ADICCIONES? (No sólo a sustancias, sino a las emociones y a circunstancias adictivas).


¿TE GUSTARÍA ACERCARTE A LA FÍSICA CUÁNTICA, APROVECHANDO UNA PRESENTACIÓN DE ELLA GRÁFICA Y DIVULGATIVA (inteligible)?


¿TE GUSTARÍA COMPRENDER ALGUNOS PRINCIPIOS BÁSICOS SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO HUMANO? 


SI ESTE FIN DE SEMANA DISPONES DE 90 MINUTOS, TE SUGIERO QUE VEAS ESTA PELÍCULA-DOCUMENTAL. 


(En Coaching Madrid compartimos el DVD en 2006, durante un encuentro gratuito de Cine Forum que ofrecimos para nuestros alumnos. Fue un éxito. A todos les resultó muy interesante.)


Después de unos años, ahora ya aparece completa y en español en Youtube: 


ENTRA AQUÍ PARA VER LA PELÍCULA - DOCUMENTAL "¿Y TÚ QUÉ SABES?"


Representación  animada de la formación de los neuropéptidos

Neuropéptidos, como parte de la "conciencia" de la célula.




Representación de tipos y condiciones de neuropéptidos



La información pasando a través de los circuítos neuronales





www.coachingmadrid.com 

miércoles, 7 de marzo de 2012

LA PENA ATROPELLADA


Mercadillo de Majadahonda

Un disgusto me empuja a la calle. La tristeza me mira desde los ojos grises del asfalto y se mete en mis zapatos, convertida en apatía.

Es sábado. Ajeno a mí, el mercadillo grita sus reclamos. Voces entremezcladas que ofertan medias, sábanas, bolsos, cacerolas... 

En la voz de un cantante falso, una canción conocida cubre de alegría el paso entre los puestos. Mi oído lo percibe, pero no me conmueve. "¡La mejor música por un euro!" canta el comerciante que al paso me brinda unos Cds que ignoro.

Mis ojos se entretienen en los puntos de color, redondos y diminutos, sobre un puesto de los botones. Veo a un hombretón bien versado, de raza gitana, que expone las tendencias de la última moda con entusiasmo infantil, y en mi boca se esboza una sonrisa muy leve, que casi no percibo.

Escondida tras las gafas de sol paseo mi tristeza sin rumbo fijo, y al cabo de unos minutos de caminar cansino, acabo frente a un puesto de verduras, al final de la calle. 

Un llanto desgarrado me saca de mis propias emociones. Viene de una pequeña silla de ruedas que intenta parecer una gran silla de paseo. Tendrá unos siete años y parálisis cerebral. Sus pequeñas manos contorsionadas se agitan por el llanto, y alza sus bracitos escuálidos todo lo que la incapacidad le permite, como queriendo agarrarse al aire. Llora y muestra su boca mellada, señal de que algunos dientes de leche ya se le han caído. Su apariencia es la de un enorme bebé muy delgado y enfermo. 

Está muy asustado, y entiendo que su madre se habrá alejado un momento y que el niño se siente solo y perdido. 

Me acerco a él. Las lágrimas inundan unos ojos verdes, preciosos, que bien podían haber sido las ventanas de un cerebro sano.

El deseo fugaz de abrazarle me sorprende y me contengo. Le hablo tranquila y dulcemente, pero el niño tiene miedo y no soy más que una desconocida para él.  

La madre aparece de repente, acelerada y nerviosa. Lleva en las manos unas bolsas con verduras y en el rostro la marca de una tristeza profunda, en nada parecida a mi tristeza puntual. 

Consuela al niño y me mira agradecida, desde unos ojos que tiñen de verde una pena muy oscura. Digo algo insustancial, sonrío y me alejo. 

Los reclamos continúan al ritmo del vaivén de gente que avanza frente a los puestos. Sus sombras se proyectan en las prendas que cuelgan expuestas sobre barras, como tendidas al sol. 

La tristeza es ahora un aguijón que se me clava en el pecho, pero ahora es otra, ya no es la mía. Es grande y profunda y sé que sólo se quedará un rato conmigo, porque no me pertenece. Es la pena de la madre de un niño sin salud y sin infancia. 

¿Pero y la mía...? ¿Dónde se ha quedado mi propia tristeza?... Las ruedas de la silla la pisaron y se quedó allí, insignificante y aplastada, junto al puesto de verdura.








viernes, 2 de marzo de 2012

SI CREES QUE CONFÍAS DEMASIADO...






Si crees que confías demasiado en las personas y que no te proteges lo suficiente de las malas intenciones, este texto va por ti. 

¿Alguna vez te ha atacado alguien cercano por la espalda? ¿Alguna vez has confiado en quien después resultó no ser quien parecía?

Creo que no son muchos los que pueden decir que nunca han sido traicionados, (calumniados, injuriados, víctimas de los hipócritas...), sin embargo he ido descubriendo que las personas confiadas no suelen serlo por no haber sufrido de engaño o deslealtad, generalmente es porque nacieron con una fuerte tendencia natural a confiar en el ser humano, lo que implica asumir más de una decepción, además de disfrutar de grandes satisfacciones.

A las personas muy confiadas les falla a veces esa alerta porque la presencia de la confianza es tan potente, que aparta de su vista el grado de desconfianza necesario para que se active la “alerta interna” que nos protege de las agresiones enmascaradas.  

Ser espontáneo y fluir en el presente está muy relacionado con andar confiado por el mundo. Son cualidades que, en sí mismas, casi siempre son opuestas a la “alerta interna” que necesitas tener activada para darte cuenta de que quieren engañarte, que hay un doble juego, o para empezar a sospechar ante los sutiles indicios de una inesperada traición. 

Como toda cualidad tiene algún inconveniente, cuando hablamos de CONFIANZA (en dosis muy grandes) el aspecto negativo de esta cualidad puede ser esta falta de alerta, muy necesaria en su grado justo. Esto ocurre cuando entregamos indiscriminadamente y a ciegas, nuestra (loable y maravillosa) confianza.

En lo más profundo y desde que existen las criaturas, el miedo es y ha sido una cualidad básica para mantenerse vivo, en cualquier sentido. Confianza y miedo se alternan si son igual de fuertes; si la confianza es mayor, o mucho mayor, puedes llegar a desconectar la alarma. La alarma habitualmente se propulsa ante el grado de miedo necesario para la propia conservación y supervivencia (en la selva, en las ciudades, en los negocios, las relaciones, en el mundo de las emociones, de las ideas, de las acciones...)

La confianza es tan grata, ofrece tantas satisfacciones cuando se entrega a personas de fiar, que uno se afinca en la confianza, el lugar en el que se disipan todos los miedos, y entonces es cuando la alerta se desconecta. Fluyes sin estar atento, y te das y confías porque es como te sale de dentro -y porque seguro que eres de fiar-, sin plantearte si otros están a la altura del alto valor que ofreces.  

Puede que te sientas tonto de capirote si eres confiado desde pequeñito y a lo largo de toda tu vida siempre has vuelto a confiar en las personas, incluso después de ver y vivir (sufrir) todo tipo de experiencias de decepción, ingratitud, injusticia, hipocresía... (Bienvenido al club).

Este texto está especialmente dedicado a ti si después de todo eso –que para muchos es la vida misma-, sigues escribiendo la palabra confianza con mayúsculas, y te abres y confías cuando vislumbras en otro los que siempre crees que son "sinceros" valores o principios.

Y siempre oyes comentar lo mismo a otros que les ha pasado igual: “jamás me lo hubiese imaginado de esta persona”. Claro, porque si hubieras estado más atento, más alerta, hubieras descubierto los sutiles detalles que delatan a los falsos, y tu impresión, opinión o conclusión sobre esa persona no sería la misma. La decepción no existiría.  

Tampoco podías imaginártelo porque si te traicionó, probablemente estaba muy cerca de ti. Dejaste que se acercase demasiado a ti porque, por enésima vez, era otro ser humano que despertaba tu confianza.

¿Cómo es posible que no acabes de aprender la eterna lección y asumas que no todo el mundo es lo que parece, que no es oro todo lo que reluce? ¿Cómo es que no acabas de caer (del guindo y en la cuenta) y asumir que esta sociedad también esconde abundante rivalidad, inmoralidad, envidia, falsedad..., además de neurosis y bipolaridad a barullo?

Creo que es por un “malentendido” muy común del contrincante interno -entrenado por el contrincante colectivo-, que enfrenta las idea de confianza y alerta, a través del significado que le damos a las palabras. Son sutiles malentendidos lingüísticos que crean confusión en el inconsciente: Alerta = Alarma (miedo). Es como un poderosísimo  mensaje interno que te convenciese así: “relájate y sé tú mismo, si confías no puedes tener miedo, apaga la alarma del miedo, no la necesitas”.

La programación correcta sería Alerta = Atención (precaución).  

SUGERENCIAS  PRÁCTICAS:

Te sugiero que ejercites la atención si te abres y confías demasiado en la gente. Convéncete de que no es que seas tonto, (algo inocente o ingenuo, quizás) sino que vives en un espacio interno de confianza y no te enteras de lo que ocurre en otros espacios colindantes. (¡Si es que no te enteras!) Igual que "el ladrón cree que todos son de su misma condición", en muchos casos el honrado cree que todos son tan honrados como él. Aunque también hay muchos honrados desengañados que han decidido no confiar, y hay otras soluciones:

Para los que confían demasiado, la clave puede estar en encontrar el modo de disociar internamente las ideas "alarma" y "alerta", para que no surja el malentendido inconsciente: "si estoy alerta (atento) es que tengo miedo, y si tengo miedo es que no confío". No es cierto. Confía, no te "alarmes", y a la vez permanece atento, alerta. Cree que puedes estar alerta ante lo que ocurre en el exterior mientras fluyes y confías.

Sólo tienes que darte cuenta de esa confusión interna -una de tantas- y encontrar el modo de estar más atento a lo que pasa alrededor; relajado y a la vez atento, observando...  Confiado y con los pies en la tierra. 

Asume que estar alerta (atento) no significa estar tenso (alarmado). Se trata de "encontrarle el punto" a la idea, porque la desconfianza nunca es una solución feliz. Me parece mucho más recomendable un poco de objetividad y mucha responsabilidad sobre las palabras/ideas que son el alimento diario de nuestra mente.  

Es muy necesario que tomes conciencia de que la cautela y la prudencia, ni están reñidas con la confianza ni son sinónimos del miedo. Elige y decide poner más atención, estar mucho más presente... 

Haz algo para acordarte de estar atento y confiar. Por ejemplo, hazte con algún tipo de "amuleto personal" y utilízalo como símbolo. Tuve un coachee (cliente de coaching) que eligió y decidió que una canica azul representase atención y confianza simultáneas, y la llevaba en el bolsillo cuando podía estar más expuesto. (En cuanto a programación se refiere, la mente también puntúa alto el mero interés en el cambio, reforzada con alguna acción que manifieste ese interés). 

Sería estupendo que realizases algún acto simbólico, algo que a ti te recuerde la alerta/atención: un objeto que puedas llevar contigo, una imagen, una frase mental o afirmación positiva al respecto, un escrito...  

También puedes inventarte una especie de "ritual íntimo" con el propósito de activar tu alerta. Un acto en el que asocies la alerta/atención y la confianza. Recuerda alguna ocasión o situación en la que confiabas mientras estabas muy atento, encuentra una clave de esa situación que pueda servirte, y haz algo con ella. 

Investiga qué personas, ideas, pensamientos, emociones... representan para ti "Atención y Confianza". El lenguaje del inconsciente son los símbolos. Recurre a los tuyos propios y haz algo con ellos. Puedes recordar los símbolos con los que se comunica tu inconsciente a través de tus sueños y utilizarlos para programar tu nuevo estado confiado-alerta.  Usa la imaginación y tu creatividad.

Y si confías en los demás, felicidades, seguro que también es porque perdonas. (Nunca me siento tan sanamente egoísta como cuando perdono)

Una última sugerencia, de todo corazón: no permitas que alguien te haga perder un día tu confianza en las personas. Nadie debería tener el derecho ni el poder de arrebatarte una cualidad que necesitas y que merecen de ti otros muchos seres humanos.

 María Calandria / www.coachingmadrid.com