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jueves, 22 de marzo de 2012



 
 Inteligencia espiritual, también en la empresa


 

Las personas inteligentes espiritualmente saben darle un significado a su labor en el mundo y lo transmiten a los demás. Son mejores miembros de un equipo y tienen mayor capacidad para afrontar dificultades, son personas más creativas e intuitivas. De todo ello se deduce que desarrollar IES se ha convertido en una verdadera necesidad en el mundo empresarial y en el mundo en general.

En la década de los noventa, algunos conceptos como inteligencia emocional o trabajo en equipo, pusieron de manifiesto que la inteligencia racional, los títulos y conocimientos, no bastaban para lograr el éxito en la vida. Se demostró que era necesario ser consciente de las emociones y aprender a manejarlas, tener buenas relaciones interpersonales, ser empático, tolerante, estar seguro de uno mismo, pensar en positivo, profundizar y hallarle sentido a la vida, actuar desde los valores y principios... Apareció un nuevo concepto para comprendernos mejor y comprender nuestras interacciones con el mundo: la Inteligencia Espiritual, IES.

El término fue establecido por los investigadores Ian Marshall, psiquiatra de la Universidad de Londres, y Danah Zohar, académica de la Universidad de Oxford. Ellos descubrieron que cuando las personas efectuaban alguna práctica espiritual o hablaban sobre el sentido global de sus vidas, las ondas electromagnéticas de sus cerebros presentaban oscilaciones neuronales de hasta 40 megahercios. Recorrían todo el cerebro, pero presentaban una oscilación mayor y estable en el lóbulo temporal. Según Zohar, la IES activa las ondas cerebrales, provocando que cada zona "especializada" del cerebro converja en un todo funcional. Esa oscilación sería la manifestación física del cerebro tomando conciencia, buscando lo esencial, el sentido, la comprensión.

Según estos expertos, las personas que han desarrollado su  inteligencia espiritual están más abiertas a la diversidad, tienen tendencia a hacerse preguntas y a buscar respuestas fundamentales, además de ser más capaces de encarar la adversidad y de convertirla en oportunidad de algo mayor. Este tipo de inteligencia permite posicionar nuestras experiencia de la vida en un contexto mucho más rico. 

La IES descansa en esa parte profunda del ser que está conectada con la sabiduría, más allá del ego o de la mente consciente. Es la inteligencia a través de la cual reconocemos los principios existentes y descubrimos otros nuevos valores partiendo de ellos. 


IES y la empresa

La inteligencia espiritual es similar a la inteligencia emocional, pero en un plano mucho más profundo. Además de saber controlar nuestras emociones, debemos manejar nuestro espíritu en la vida diaria. "Una persona inteligente espiritualmente tiene la capacidad de entender que todos somos parte de un mismo todo, es decir, “holísticos”.

La inteligencia espiritual permite ver más allá de las fronteras y barreras naturales; permite entender que no importa cuál es nuestra profesión, sexo o color, ya que todos pertenecemos a una realidad superior. 

Las personas con inteligencia espiritual incorporan en sus actos las cualidades innatas del espíritu: amor, solidaridad, comprensión, felicidad... Además, son capaces de vivir en paz a pesar de las dificultades. De ahí que la IES ayude a reducir los conflictos laborales, los problemas interpersonales y la competencia interna.

Las personas inteligentes espiritualmente han descubierto lo bien que se siente el ser humano cuando actúa desde la mejor versión de sí mismo, y le han encontrado significado a sus trabajos, son mejores miembros de cualquier grupo o equipo y tienen mayor capacidad para resolver problemas difíciles. Son más intuitivos y creativos. Desarrollar la IES se convierte en una verdadera necesidad en el mundo empresarial. ¿Pero cómo se desarrolla?

Hay una serie de ejercicios diarios que nos ayudan a cultivar este tipo de inteligencia, como meditar, escuchar buena música o dar un paseo desconectando la mente. En definitiva, vivir momentos de silencio interior y cargados de presente (presencia). 

"Toda labor de ayuda desinteresada estimula la inteligencia espiritual", afirma Marshall y finaliza: "Otras empresas más audaces tienen cursos de meditación internos, y hasta ambientes reservados para que las personas oren o mediten".


Test de IES

Entre las características para una inteligencia espiritual están:

- Flexibilidad y apertura. Adaptación espontánea. 
- Alto nivel de conciencia de uno mismo.
- Capacidad para afrontar y trascender el dolor.
- Facilidad de recuperación tras las adversidades (resilencia).
- Capacidad de ver los problemas como oportunidades.
- La inspiración en los principios y valores.
- La inclinación natural hacia el bien.
- La visión y comprensión de las relaciones entre las cosas (ser "holístico").
- Marcada tendencia a preguntar y a buscar respuestas fundamentales.




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domingo, 18 de marzo de 2012


La Inteligencia Emocional y el Destino


Extracto del libro de Daniel Goleman: “Inteligencia Emocional”


...//...

Recuerdo a un compañero de clase que había obtenido cinco puntuaciones de 800 en el SAT y otros tests de rendimiento académico que nos habían pasado antes de ingresar en el Amherst College. Pero, a pesar de sus extraordinarias facultades intelectuales, mi amigo tardó casi diez años en graduarse porque pasaba la mayor parte del tiempo tumbado, se acostaba tarde, dormía hasta el mediodía y apenas si asistía a las clases.

El CI no basta para explicar los destinos tan diferentes de personas que cuentan con perspectivas, educación y oportunidades similares. Durante la década de los cuarenta, un período en el que —como ocurre actualmente— los estudiantes con un elevado CI se hallaban adscritos a la Ivy League de universidades, (La Ivy League constituye un grupo selecto de ocho universidades privadas de Nueva Inglaterra famosas por su prestigio académico y social) se llevó a cabo un seguimiento de varios años de duración sobre noventa y cinco estudiantes de Harvard que dejó meridianamente claro que quienes habían obtenido las calificaciones universitarias más elevadas no habían alcanzado un éxito laboral (en términos de salario, productividad o escalafón profesional) comparativamente superior a aquellos compañeros suyos que habían alcanzado una calificación inferior. Y también resultó evidente que tampoco habían conseguido una cota superior de felicidad en la vida ni más satisfacción en sus relaciones con los amigos, la familia o la pareja.

En la misma época se llevó a cabo un seguimiento similar sobre cuatrocientos cincuenta adolescentes —hijos, en su mayor parte, de emigrantes, dos tercios de los cuales procedían de familias que vivían de la asistencia social— que habían crecido en Somerville, Massachussetts, un barrio que por aquella época era un «suburbio ruinoso» enclavado a pocas manzanas de la Universidad de Harvard. Y, aunque un tercio de ellos no superase el coeficiente intelectual de 90, también resultó evidente que el CI tiene poco que ver con el grado de satisfacción que una persona alcanza tanto en su trabajo como en las demás facetas de su vida. Por ejemplo, el 7% de los varones que habían obtenido un CI inferior a 80 permanecieron en el paro durante más de diez años, lo mismo que ocurrió con el 7% de quienes habían logrado un CI superior a 100. A decir verdad, el estudio también parecía mostrar (como ocurre siempre) una relación general entre el CI y el nivel socioeconómico alcanzado a la edad de cuarenta y siete años, pero lo cierto es que la diferencia existente radica en las habilidades adquiridas en la infancia (como la capacidad de afrontar las frustraciones, controlar las emociones o saber llevarse bien con los demás).

Veamos, a continuación, los resultados —todavía provisionales— de un estudio realizado sobre ochenta y un valedictorians y salutatorians (Los valedictorians son los alumnos que pronuncian los discursos de despedida en la ceremonia de entrega de diplomas, mientras que los salututorians son aquéllos que pronuncian los discursos de salutación en las ceremonias de apertura del curso universitario.) del curso de 1981 de los institutos de enseñanza media de Illinois. Todos ellos habían obtenido las puntuaciones medias más elevadas de su clase pero, a pesar de que siguieron teniendo éxito en la universidad y alcanzaron excelentes calificaciones, a la edad de treinta años no podía decirse que hubieran obtenido un éxito social comparativamente relevante. Diez años después de haber finalizado la enseñanza secundaria, sólo uno de cada cuatro de estos jóvenes había logrado un nivel profesional más elevado que la media de su edad, y a muchos de ellos, por cierto, les iba bastante peor.

Karen Amold, profesora de pedagogía de la Universidad de Boston y una de las investigadoras que llevó a cabo el seguimiento recién descrito afirma: «creo que hemos descubierto a la gente “cumplidora”, a las personas que saben lo que hay que hacer para tener éxito en el sistema, pero el hecho es que los valedietorians tienen que esforzarse tanto como los demás. Saber que una persona ha logrado graduarse con unas notas excelentes equivale a saber que es sumamente buena o bueno en las pruebas de evaluación académicas, pero no nos dice absolutamente nada en cuanto al modo en que reaccionará ante las vicisitudes que le presente la vidas». Y éste es precisamente el problema, porque la inteligencia académica no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades —o de oportunidades— a la que deberemos enfrentamos a lo largo de nuestra vida. No obstante, aunque un elevado CI no constituya la menor garantía de prosperidad, prestigio ni felicidad, nuestras escuelas y nuestra cultura, en general, siguen insistiendo en el desarrollo de las habilidades académicas en detrimento de la inteligencia emocional, de ese conjunto de rasgos —que algunos llaman carácter— que tan decisivo resulta para nuestro destino personal.

Al igual que ocurre con la lectura o con las matemáticas, por ejemplo, la Vida emocional constituye un ámbito —que incluye un determinado conjunto de habilidades— que puede dominarse con mayor o menor pericia. Y el grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos prosperan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida. La competencia emocional constituye, en suma, una meta-habilidad que determina el grado de destreza que alcanzaremos en el dominio de todas nuestras otras facultades (entre las cuales se incluye el intelecto puro).

Existen, por supuesto, multitud de caminos que conducen al éxito en la vida, y muchos dominios en los que las aptitudes emocionales son extraordinariamente importantes. En una sociedad como la nuestra, que atribuye una importancia cada vez mayor al conocimiento, la habilidad técnica es indudablemente esencial.

Existe una clara evidencia de que las personas emocionalmente desarrolladas, es decir, las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y asimismo saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida.

Las personas que han desarrollado adecuadamente las habilidades emocionales suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y más capaces de dominar los hábitos mentales que determinan la productividad. Quienes, por el contrario, no pueden controlar su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de trabajo y les impiden pensar con la suficiente claridad.

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Daniel Goleman, "Inteligencia Emocional"




viernes, 9 de marzo de 2012

PELÍCULA-DOCUMENTAL "¿Y TÚ QUÉ SABES?"




Sugerencia para este fin de semana: 


¿QUIERES VER UN DOCUMENTAL QUE EXPLICA LO QUE SON Y CÓMO ACTÚAN LOS NEUROPÉPTIDOS, (O NEURO-HORMONAS)?


¿TE GUSTARÍA DESCUBRIR CÓMO SE PROGRAMAN LAS ADICCIONES? (No sólo a sustancias, sino a las emociones y a circunstancias adictivas).


¿TE GUSTARÍA ACERCARTE A LA FÍSICA CUÁNTICA, APROVECHANDO UNA PRESENTACIÓN DE ELLA GRÁFICA Y DIVULGATIVA (inteligible)?


¿TE GUSTARÍA COMPRENDER ALGUNOS PRINCIPIOS BÁSICOS SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO HUMANO? 


SI ESTE FIN DE SEMANA DISPONES DE 90 MINUTOS, TE SUGIERO QUE VEAS ESTA PELÍCULA-DOCUMENTAL. 


(En Coaching Madrid compartimos el DVD en 2006, durante un encuentro gratuito de Cine Forum que ofrecimos para nuestros alumnos. Fue un éxito. A todos les resultó muy interesante.)


Después de unos años, ahora ya aparece completa y en español en Youtube: 


ENTRA AQUÍ PARA VER LA PELÍCULA - DOCUMENTAL "¿Y TÚ QUÉ SABES?"


Representación  animada de la formación de los neuropéptidos

Neuropéptidos, como parte de la "conciencia" de la célula.




Representación de tipos y condiciones de neuropéptidos



La información pasando a través de los circuítos neuronales





www.coachingmadrid.com 

miércoles, 7 de marzo de 2012

LA PENA ATROPELLADA


Mercadillo de Majadahonda

Un disgusto me empuja a la calle. La tristeza me mira desde los ojos grises del asfalto y se mete en mis zapatos, convertida en apatía.

Es sábado. Ajeno a mí, el mercadillo grita sus reclamos. Voces entremezcladas que ofertan medias, sábanas, bolsos, cacerolas... 

En la voz de un cantante falso, una canción conocida cubre de alegría el paso entre los puestos. Mi oído lo percibe, pero no me conmueve. "¡La mejor música por un euro!" canta el comerciante que al paso me brinda unos Cds que ignoro.

Mis ojos se entretienen en los puntos de color, redondos y diminutos, sobre un puesto de los botones. Veo a un hombretón bien versado, de raza gitana, que expone las tendencias de la última moda con entusiasmo infantil, y en mi boca se esboza una sonrisa muy leve, que casi no percibo.

Escondida tras las gafas de sol paseo mi tristeza sin rumbo fijo, y al cabo de unos minutos de caminar cansino, acabo frente a un puesto de verduras, al final de la calle. 

Un llanto desgarrado me saca de mis propias emociones. Viene de una pequeña silla de ruedas que intenta parecer una gran silla de paseo. Tendrá unos siete años y parálisis cerebral. Sus pequeñas manos contorsionadas se agitan por el llanto, y alza sus bracitos escuálidos todo lo que la incapacidad le permite, como queriendo agarrarse al aire. Llora y muestra su boca mellada, señal de que algunos dientes de leche ya se le han caído. Su apariencia es la de un enorme bebé muy delgado y enfermo. 

Está muy asustado, y entiendo que su madre se habrá alejado un momento y que el niño se siente solo y perdido. 

Me acerco a él. Las lágrimas inundan unos ojos verdes, preciosos, que bien podían haber sido las ventanas de un cerebro sano.

El deseo fugaz de abrazarle me sorprende y me contengo. Le hablo tranquila y dulcemente, pero el niño tiene miedo y no soy más que una desconocida para él.  

La madre aparece de repente, acelerada y nerviosa. Lleva en las manos unas bolsas con verduras y en el rostro la marca de una tristeza profunda, en nada parecida a mi tristeza puntual. 

Consuela al niño y me mira agradecida, desde unos ojos que tiñen de verde una pena muy oscura. Digo algo insustancial, sonrío y me alejo. 

Los reclamos continúan al ritmo del vaivén de gente que avanza frente a los puestos. Sus sombras se proyectan en las prendas que cuelgan expuestas sobre barras, como tendidas al sol. 

La tristeza es ahora un aguijón que se me clava en el pecho, pero ahora es otra, ya no es la mía. Es grande y profunda y sé que sólo se quedará un rato conmigo, porque no me pertenece. Es la pena de la madre de un niño sin salud y sin infancia. 

¿Pero y la mía...? ¿Dónde se ha quedado mi propia tristeza?... Las ruedas de la silla la pisaron y se quedó allí, insignificante y aplastada, junto al puesto de verdura.








viernes, 2 de marzo de 2012

SI CREES QUE CONFÍAS DEMASIADO...






Si crees que confías demasiado en las personas y que no te proteges lo suficiente de las malas intenciones, este texto va por ti. 

¿Alguna vez te ha atacado alguien cercano por la espalda? ¿Alguna vez has confiado en quien después resultó no ser quien parecía?

Creo que no son muchos los que pueden decir que nunca han sido traicionados, (calumniados, injuriados, víctimas de los hipócritas...), sin embargo he ido descubriendo que las personas confiadas no suelen serlo por no haber sufrido de engaño o deslealtad, generalmente es porque nacieron con una fuerte tendencia natural a confiar en el ser humano, lo que implica asumir más de una decepción, además de disfrutar de grandes satisfacciones.

A las personas muy confiadas les falla a veces esa alerta porque la presencia de la confianza es tan potente, que aparta de su vista el grado de desconfianza necesario para que se active la “alerta interna” que nos protege de las agresiones enmascaradas.  

Ser espontáneo y fluir en el presente está muy relacionado con andar confiado por el mundo. Son cualidades que, en sí mismas, casi siempre son opuestas a la “alerta interna” que necesitas tener activada para darte cuenta de que quieren engañarte, que hay un doble juego, o para empezar a sospechar ante los sutiles indicios de una inesperada traición. 

Como toda cualidad tiene algún inconveniente, cuando hablamos de CONFIANZA (en dosis muy grandes) el aspecto negativo de esta cualidad puede ser esta falta de alerta, muy necesaria en su grado justo. Esto ocurre cuando entregamos indiscriminadamente y a ciegas, nuestra (loable y maravillosa) confianza.

En lo más profundo y desde que existen las criaturas, el miedo es y ha sido una cualidad básica para mantenerse vivo, en cualquier sentido. Confianza y miedo se alternan si son igual de fuertes; si la confianza es mayor, o mucho mayor, puedes llegar a desconectar la alarma. La alarma habitualmente se propulsa ante el grado de miedo necesario para la propia conservación y supervivencia (en la selva, en las ciudades, en los negocios, las relaciones, en el mundo de las emociones, de las ideas, de las acciones...)

La confianza es tan grata, ofrece tantas satisfacciones cuando se entrega a personas de fiar, que uno se afinca en la confianza, el lugar en el que se disipan todos los miedos, y entonces es cuando la alerta se desconecta. Fluyes sin estar atento, y te das y confías porque es como te sale de dentro -y porque seguro que eres de fiar-, sin plantearte si otros están a la altura del alto valor que ofreces.  

Puede que te sientas tonto de capirote si eres confiado desde pequeñito y a lo largo de toda tu vida siempre has vuelto a confiar en las personas, incluso después de ver y vivir (sufrir) todo tipo de experiencias de decepción, ingratitud, injusticia, hipocresía... (Bienvenido al club).

Este texto está especialmente dedicado a ti si después de todo eso –que para muchos es la vida misma-, sigues escribiendo la palabra confianza con mayúsculas, y te abres y confías cuando vislumbras en otro los que siempre crees que son "sinceros" valores o principios.

Y siempre oyes comentar lo mismo a otros que les ha pasado igual: “jamás me lo hubiese imaginado de esta persona”. Claro, porque si hubieras estado más atento, más alerta, hubieras descubierto los sutiles detalles que delatan a los falsos, y tu impresión, opinión o conclusión sobre esa persona no sería la misma. La decepción no existiría.  

Tampoco podías imaginártelo porque si te traicionó, probablemente estaba muy cerca de ti. Dejaste que se acercase demasiado a ti porque, por enésima vez, era otro ser humano que despertaba tu confianza.

¿Cómo es posible que no acabes de aprender la eterna lección y asumas que no todo el mundo es lo que parece, que no es oro todo lo que reluce? ¿Cómo es que no acabas de caer (del guindo y en la cuenta) y asumir que esta sociedad también esconde abundante rivalidad, inmoralidad, envidia, falsedad..., además de neurosis y bipolaridad a barullo?

Creo que es por un “malentendido” muy común del contrincante interno -entrenado por el contrincante colectivo-, que enfrenta las idea de confianza y alerta, a través del significado que le damos a las palabras. Son sutiles malentendidos lingüísticos que crean confusión en el inconsciente: Alerta = Alarma (miedo). Es como un poderosísimo  mensaje interno que te convenciese así: “relájate y sé tú mismo, si confías no puedes tener miedo, apaga la alarma del miedo, no la necesitas”.

La programación correcta sería Alerta = Atención (precaución).  

SUGERENCIAS  PRÁCTICAS:

Te sugiero que ejercites la atención si te abres y confías demasiado en la gente. Convéncete de que no es que seas tonto, (algo inocente o ingenuo, quizás) sino que vives en un espacio interno de confianza y no te enteras de lo que ocurre en otros espacios colindantes. (¡Si es que no te enteras!) Igual que "el ladrón cree que todos son de su misma condición", en muchos casos el honrado cree que todos son tan honrados como él. Aunque también hay muchos honrados desengañados que han decidido no confiar, y hay otras soluciones:

Para los que confían demasiado, la clave puede estar en encontrar el modo de disociar internamente las ideas "alarma" y "alerta", para que no surja el malentendido inconsciente: "si estoy alerta (atento) es que tengo miedo, y si tengo miedo es que no confío". No es cierto. Confía, no te "alarmes", y a la vez permanece atento, alerta. Cree que puedes estar alerta ante lo que ocurre en el exterior mientras fluyes y confías.

Sólo tienes que darte cuenta de esa confusión interna -una de tantas- y encontrar el modo de estar más atento a lo que pasa alrededor; relajado y a la vez atento, observando...  Confiado y con los pies en la tierra. 

Asume que estar alerta (atento) no significa estar tenso (alarmado). Se trata de "encontrarle el punto" a la idea, porque la desconfianza nunca es una solución feliz. Me parece mucho más recomendable un poco de objetividad y mucha responsabilidad sobre las palabras/ideas que son el alimento diario de nuestra mente.  

Es muy necesario que tomes conciencia de que la cautela y la prudencia, ni están reñidas con la confianza ni son sinónimos del miedo. Elige y decide poner más atención, estar mucho más presente... 

Haz algo para acordarte de estar atento y confiar. Por ejemplo, hazte con algún tipo de "amuleto personal" y utilízalo como símbolo. Tuve un coachee (cliente de coaching) que eligió y decidió que una canica azul representase atención y confianza simultáneas, y la llevaba en el bolsillo cuando podía estar más expuesto. (En cuanto a programación se refiere, la mente también puntúa alto el mero interés en el cambio, reforzada con alguna acción que manifieste ese interés). 

Sería estupendo que realizases algún acto simbólico, algo que a ti te recuerde la alerta/atención: un objeto que puedas llevar contigo, una imagen, una frase mental o afirmación positiva al respecto, un escrito...  

También puedes inventarte una especie de "ritual íntimo" con el propósito de activar tu alerta. Un acto en el que asocies la alerta/atención y la confianza. Recuerda alguna ocasión o situación en la que confiabas mientras estabas muy atento, encuentra una clave de esa situación que pueda servirte, y haz algo con ella. 

Investiga qué personas, ideas, pensamientos, emociones... representan para ti "Atención y Confianza". El lenguaje del inconsciente son los símbolos. Recurre a los tuyos propios y haz algo con ellos. Puedes recordar los símbolos con los que se comunica tu inconsciente a través de tus sueños y utilizarlos para programar tu nuevo estado confiado-alerta.  Usa la imaginación y tu creatividad.

Y si confías en los demás, felicidades, seguro que también es porque perdonas. (Nunca me siento tan sanamente egoísta como cuando perdono)

Una última sugerencia, de todo corazón: no permitas que alguien te haga perder un día tu confianza en las personas. Nadie debería tener el derecho ni el poder de arrebatarte una cualidad que necesitas y que merecen de ti otros muchos seres humanos.

 María Calandria / www.coachingmadrid.com

viernes, 24 de febrero de 2012

ME GUSTA



Quiero dedicar hoy este texto a alguien muy cercano y querido que ahora pasa por una situación parecida a la que yo viví hace años, y también se lo dedico a todos los demás que hayan vivido o estén viviendo esa experiencia. 


Me gusta la poesía. Toda la de Pedro Salinas. …//…Lo que eres, me distrae de lo que dices"…//...”Conocerse es el relámpago”//…, la de Vicente Gallego, la de algún amigo poeta conocido o desconocido, la mía también, a veces, que casi soy otra desconocida. Me gusta mi poesía cuando la siento tan grande que no es mía, de mis facultades, de mi cerebro... Cuando se escribe a través de mí y la veo aparecer desde mis dedos y me sorprende, me sorprende a mí antes que a nadie.

Me gusta la vida cuando se viste de domingo. Cuando se pone mayúscula, arrebatadora, y se manifiesta de infinidad de formas diferentes.

Me gusta la vida como marco de un abrazo que no quiere acabarse nunca, y la vida de esta soledad que aún sonríe y se columpia en los nocturnos de Chopin mientras elijo pensar: "Qué gusto de cama perfecta, qué noche tan perfecta a la luz amarilla de la farola que alumbra mi rincón, y esta música y Dios esperándome tras los párpados"...

Me gusta creer en mí misma, en las amistades verdaderas, a las que tanto tenemos que agradecer, en el amor como expresión y regalo principal de Dios y de la vida.

Me gusta creer que todas las religiones son falsas, dentro de la maravillosa verdad que las unifica a todas. Me gusta practicar yoga, meditación, y conocer cada día un poco más de quien verdaderamente soy, para poder reconocer entonces cualquier máscara que quiera confundirse conmigo.

Me gusta reconocer que soy fuerte y valiente, y que seré capaz de proteger y cuidar de esa otra parte de mí, tan vulnerable, a la que estoy aprendiendo a querer más cada día.

Me gusta crear. Lo que sea. Necesito crear. Escribir un poema, inventar una receta, decorar una cajita, componer una canción, improvisar un cuento para mi hijo, plasmarme en el barro, en una tela o un papel, jugando a que el alma es imprimible...

Me gusta reír. Sentir que la alegría es un don que se lleva dentro, y descubrir que es ella al final la que vence y nos redime del dolor, porque es mucho más valiosa y más fuerte que el llanto.

Me gustan las conversaciones interesantes, la luz de muchas velitas por los rincones, la música cambiando a cada nota lo que vemos. Me gustan las noches de amor, los amaneceres de amor, las siestas de amor. Me gusta un hombro amado impregnando en mi memoria un aroma de Armani. Me gusta el buen vino. Tinto, siempre tinto, y siempre en buena compañía y en copa de cristal, no importa el lugar.

Pero ahora, lo que más me gusta es pensar que el periodo que estoy viviendo en mi vida acabará pronto. Que dentro de unos meses volverá a crecerme el pelo, acabarán los ciclos de quimioterapia, todo saldrá bien y el pronóstico seguirá siendo igual de bueno o mejor...

Me gusta pensar que la vida es esto, también, unas líneas escritas desde el alma, porque seguimos aquí y estamos vivos, sabiendo que el estigma de la palabra cáncer no es más que un estigma, y que en realidad nos moriremos sólo cuando nos toque.


María José Calandria
Septiembre de 2004








viernes, 3 de febrero de 2012

EL TEATRO DEL MUNDO Y EL ESTRENO DE MI OBRA





(Reflexiones de Coaching Transpersonal)

¿Decido ser libre para elegir aquello que realmente quiero, que dará más sentido a mi vida?
¿Soy libre para decidirme por eso que en el fondo sé que mejorará
la calidad de lo que vivo, o que me mejorará a mí, o ambas cosas? 
¿Soy libre para luchar por lo que mi voz interior me reclama
y que a la larga experimentaré con descanso, pase lo que pase?
¿Elijo lo que me hace sentir más vivo?

Sé que hay “algo” dentro de mí que elige la seguridad de lo que conozco hasta ahora, incluyendo "lo malo conocido", el dolor y sentimiento de carencia que me resultan “familiares” desde hace tanto tiempo. Sé que muchas veces elijo la seguridad porque, en el fondo, temo que el movimiento del cambio la ponga en peligro. El miedo a perder la seguridad nos empuja a optar por el no-cambio. Sin embargo, el cambio, el movimiento, es la libertad y la valentía de vivir. Significa renovarse, evolucionar, observar la vida desde otras perspectivas, asumir nuevas creencias propias y descartar antiguas creencias y el contagio de las de otros.

Siento que podría seguir viviendo el resto de mi vida como si fuese una obra siempre inacabada, en permanente ensayo, a la espera de que suceda algo que se parezca a un "estreno", como si mi tiempo aquí fuese ilimitado y 80 o 90 años fuesen una eternidad, cuando la vida me demuestra que cada año pasa más deprisa. 

Soy libre de permanecer en esa “seguridad” ficticia 
que me permite seguir ensayando mi propia vida. 
Soy libre de elegir vivir siempre así, pero si opto por esa elección, soy consciente 
de que corro el riesgo de irme cualquier día del teatro del mundo 
sin haber llegado nunca a ser protagonista de una vida verdadera.

Cuando elijo lo que siento más vital, lo más saludable y beneficioso, lo que implica movimiento, avance y vida, me sobreviene una satisfacción debido a la coherencia interna.  

Elegir de esta manera me aporta paz porque me alinea con mi verdadera naturaleza. Si soy capaz –siempre es difácil- de trascender el apego y el miedo que me empujan a quedarme con “lo de siempre”, alcanzo valentía y serenidad. Sé que por ahí el camino es fluido, que está lleno de vida, y que merecerá la pena ocurra lo que ocurra. Sé que es una cuestión de elección y decisión, y de adjudicarle después una fecha, un momento al primer paso, a la primera acción en la dirección de lo que tiene más y sentido vital para mí.

El caso es que no siempre mis mejores ideas, emociones y creencias son las dueñas de mis decisiones y elecciones. Entonces, ¿qué es lo que dirige mi vida en esos otros muchos momentos?

Algunos lo llamamos el "yo pequeño” o el "contrincante interno”. A mí me alivia descubrir y experimentar que puedo apartarme de ello para observarlo y lograr que me deje en paz y tranquilidad, porque mi objetivo es otro, son otras mis prioridades actuales y ahora actúo en consecuencia. 

Cuando mi contrincante interno se muestra en mi mente para interferir entre mis metas y yo, y boicotea las decisiones y elecciones que fomentan mi vida y salud como individuo y ser vivo completo, me alineo con mi única y verdadera Identidad, y con la ayuda del coaching descubro motivación, fuerza, sentido, confianza, visión, determinación, entusiasmo...  para reconocer a mi aliado interno y actuar desde él.

Mi coach -su espejo- y mi yo-aliado, somos dos para trascender y vencer al contrincante, al personaje irreal que se hace pasar por mi yo auténtico, para perpetuarse como aspecto y rasgo mental. Su forma biológica es la de encimas neuronales, nacidas y alimentadas por los hábitos, que simplemente luchan por su supervivencia. Sin embargo, yo soy el jinete en el mito del "Carro Alado" de Platón. La identidad que preside la mente y que habita en el lugar de mis elecciones conscientes, aquí y ahora.
  




martes, 31 de enero de 2012

EL COACHING COACHING

Según nuestros clientes y alumnos de coaching, lo que distingue Coaching Madrid de las otras empresas o escuelas de coaching, es que aquí se experimenta y se descubre (aprehende) el coaching puro, sin añadidos de cualquier otra disciplina.
 

Como profesional del coaching desde 2002 y formadora de coaching / formadora de formadores desde 2003/2004 (acreditada por Coachville y la I.A.C.), opino que el verdadero método de coaching es suficiente en sí mismo; es más, mezclarlo o "diluirlo" con otras herramientas, adultera esta disciplina considerablemente, porque deja de ser coaching para convertirse en cualquier mezcla o sucedáneo de consultoría, mentoring, liderazgo, Inteligencia Emocional, psicología, PNL, etc.
 
El coaching-coaching...
 
Es una herramienta útil para los consultores, siempre que se olviden de que lo son mientras hacen coaching. La máxima del coaching es: "EL OTRO ES EL EXPERTO". Es el método socrático aplicado y convertido en proceso vital. Un consultor que quiera ofrecer coaching, tendrá primero que desaprender las bases de la consultoría.
 
En el coaching, el mentor es el cliente. Lo es de sí mismo. El coach es un guía que le acompaña para que descubra sus propias y sabias respuestas. Podría decirse que un mentor es lo contrario de un coach. 
 
El coaching también es un recurso para líderes, porque imprime fuerza, sentido y valentía, pero el liderazgo no es coaching.
 
La I.E. (Inteligencia Emocional) es la "plantilla" del coaching; el coaching trabaja desde el sentido común, la verdad de las creencias positivas y la inteligencia emocional. Pero si haces un curso de I.E. no te enseñarán coaching.
 
El coaching no es una terapia: ayuda a las personas a encaminarse hacia la excelencia desde la normalidad. Las terapias son, tradicional y efectivamente, para ayudar a las personas a que puedan llevar una vida "normal".  Un psicólogo puede saber y aplicar muchas técnicas y protocolos, pero si no recibe formación en coaching, todavía está lejos de ser coach.

El coaching siempre ha de ser "un traje a la medida"; no se ajusta a ningún esquema o tipo de terapia psicológica. Un psicólogo o terapeuta que quiera aplicar el coaching, también tendrá que desaprender mucho de lo que ha aprendido en la carrera para lograr cumplir con las funciones primordiales de un verdadero coach: olvidarte de todo lo que sabes tú para descubrir todo lo que sabe el otro. 

¿Qué distingue Coaching Madrid entre otras escuelas? En Coaching Madrid experimentarás, conectarás, disfrutarás y aprenderás coaching-coaching: un método de conversación-comunicación, un proceso de transformación y avance con unos principios fundamentales: 

La confianza absoluta en el ser humano y en su potencial por descubrir.

La confianza en la vida, en la idea de que todo tendrá un sentido aunque no lo conozcamos.

El gusto por las personas y el disfrute de la ayuda vocacional. 

El respeto absoluto hacia ti (coachee o cliente de coaching), como ser individual y único, libre de ser.

La toma de conciencia, la responsabilidad personal y tu libertad de elegir siempre.

El valor de lo natural y sencillo: la vuelta a casa.

El deseo y empeño en que seas siempre tú quien descubra, elija y actúe.

La ecuanimidad: el no juicio.

La identificación del lenguaje negativo -interno y externo- y su transformación en patrones positivos.


Además, la Escuela de Coaching Transpersonal ensalza y fomenta en el coach un objetivo principal: Que des a tu existencia el sentido que quieras y que alcances el máximo disfrute y calidad de vida que sea posible. 

El Coaching Transpersonal hace del coaching, de sus principios y paradigmas, una filosofía de vida. Un modo natural y sencillo de ver el mundo y de verte a ti mismo desde otras perspectivas más útiles y efectivas.
 
Es el medio de encontrar el verdadero sentido de quién eres, qué quieres, qué vives y cómo lo vives. Hallarás también el sentido de tu presente inmediato, de tu vida AHORA, además de encaminarte hacia el objetivo concreto que te hayas marcado.

Es una excelente herramienta para mejorar tu calidad de vida desde el minuto uno. 

(Que te voy a contar yo... ¡si soy una enamorada del coaching!  :)
 
Es mejor que veas por ti mismo/a los testimonios de los alumnos de Coaching Madrid, 50 páginas de aval en coaching y en formación desde 2004:

http://www.coachingmadrid.com/documentos/Testimonios-Alumnos-Coaching-Personal.pdf

www.coachingmadrid.com







jueves, 26 de enero de 2012

EL COACHING Y EL "FLOW"


COACHING Y FLOW

Mihaly Csikszentmihalyi, catedrático de Psicología de la Universidad de Chicago, ha dedicado su vida a estudiar lo que hace a la gente verdaderamente feliz, satisfecha, plena. Es el descubridor de la noción de flow.

Describe este término como “…estar completamente implicado en una actividad por el propio placer que la actividad reporta. La concepción pequeña del yo, desaparece, el tiempo vuela... (¡o se ralentiza!), cada acción, movimiento y pensamiento siguen inevitablemente al anterior, como en el jazz. Todo tu ser está involucrado, y estás utilizando al máximo tus habilidades”.

Este autor se ha dedicado a explorar las vidas de al menos noventa de las personas más creativas del mundo, para descubrir cómo esta creatividad ha sido una fuerza fundamental en sus vidas.

Por poco que reflexionemos en la satisfacción profunda que aporta el ejercicio del Coaching, descubriremos la experiencia de flow en multitud de aspectos. La persona que contrata a un coach es alguien que busca, sin duda, una mayor satisfacción en su vida. Quiere disfrutar. No se conforma con la mera normalidad, sino que quiere extraer un mayor jugo, un disfrute más pleno. Por eso, el proceso se enfoca de forma natural en lo que al cliente realmente le importa, aquello que atrae su atención porque tiene que ver con su felicidad, con el estado de flow durante las actividades personales, profesionales, creativas... El disfrute del presente es el combustible para afrontar los retos. 

A la hora de poner rumbo a lo importante, el coach orienta la sesión hacia aquello que el cliente ha revelado como fundamental durante el proceso. Lo percibe a través de  sus palabras, su emoción, sus gestos, el tono de su voz, su mirada, etc. Eso por lo que muestra interés genuino, con lo que se implica totalmente, le lleva al estado del flow. 

El enfoque que el coach tranpersonal potencia en ese sentido permite sacar el máximo partido de cada sesión. La experiencia del flow no está tanto en el logro del objetivo como en el proceso que nos lleva a su consecución. No se trata de que no haya una meta que, por supuesto la hay, sino que de alguna manera la satisfacción plena no está “secuestrada” en el logro final. Se trata de entrenarse para vivir mejor en todos los sentidos; tener en cuenta el presente es tener en cuenta la vida. 

En un programa en el Eduardo Punset entrevistaba a varios premios Nobel,  les preguntó si el momento más feliz de su vida había sido cuando recibieron el galardón. Todos ellos respondieron que no. 

Comentaron que la repercusión mediática de su éxito les había involucrado en ruedas de prensa, entrevistas y otro tipo de compromisos que no eran del todo agradables.


Explicaron que el disfrute máximo lo habían encontrado en sus laboratorios, en sus lugares de trabajo junto a sus colaboradores, cuando estaban totalmente absortos en la investigación que más tarde les llevaría al reconocimiento internacional.

El coach pone sus cinco sentidos – probablemente más – en su cliente durante la sesión de Coaching. Este enfoque total absorbe a ambos – coach y coachee –  en un clima donde hay descubrimientos, confianza, respeto, humor, motivación... Desde el principio se experimenta el disfrute en el proceso mismo, dejando atrás todo lo que bloquea la acción. Durante las sesiones y entre ellas está presente la experiencia -o el recordatorio- del flow.

Uno de los lemas de Coaching Madrid es “El entorno del éxito humano y empresarial”. El principio que subyace bajo este slogan es que el éxito es un lugar desde el que avanzar, un entorno favorable interno y externo, evitando cualquier obsesión por la llegada a la meta y fomentando el disfrute durante el camino que recorremos mientras nos aproximamos. 

De esta manera, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos se alinean, permitiendo que todas nuestras capacidades estén implicadas al máximo en nuestra tarea. Esta es la mejor manera de guiar a alguien hacia donde quiera llegar. Parece que tiene mucho que ver con el flow. 


Ghani y Deshpande, dos autores que han investigado el asunto del flow relacionado con la productividad, señalan un factor importante implicado en esta experiencia de "fluir": la sensación de control sobre el propio entorno. Cuando estamos absortos en una tarea, nada parece afectar nuestra concentración, no nos sentimos limitados por nada y simplemente realizamos nuestra actividad con un enfoque total.


En el Coaching Transpersonal facilitamos al cliente el acceso a la experiencia del flow utilizando cualquier recurso disponible. Coach y coachee diseñan un plan a la medida del coachee, apuntando desde la motivación y el entusiasmo, con el fin de entrenarse para VIVIR, que implica el disfrute del instante presente. El único que existe como aspecto vital.   

El término flow, desvela las claves de una faceta fundamental del ser humano: el disfrute en la acción. Por tanto, tampoco es meramente intelectual, sino real, está vivo. La relación entre disfrute y acción se vuelve muy natural con la ayuda del coaching, como no podía ser de otra manera.

El Coaching es verdaderamente un descubrimiento, no un artificio. Aplica una metodología sencilla y práctica de comunicación interpersonal que produce resultados sorprendentes.


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Más artículos y apariciones en los medios: http://www.coachingmadrid.com/miscelaneo-coachingmadrid-en-los-medios.php



jueves, 12 de enero de 2012

AGRADEZCO MUCHO LOS COMENTARIOS AL ARTÍCULO: "Se puede ejercer como coach sin necesidad de pertenecer a una federación o asociación específica".


Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios a la entrada: "Se puede ejercer como coach sin..." http://blog.coachingmadrid.com/2011/11/se-puede-ejercer-como-coach-sin.html  Son  en sí mismos una esperanza; hay muchos coaches y estudiantes de coaching pensando y sintiendo como nosotros aquí, en este pequeño grupo surgido a partir de la carta a Thomas Leonard. 

Creo que la clave está en no desfallecer. Todas las cosas grandes en la historia lo han tenido difícil. Se me vienen a la cabeza grandes ejemplos de ello: Sócrates, Galileo, Ghandi, Luther King, Mandela... ...Entre los cristianos, ¿quiénes sufrieron las consecuencias de un falso entendimiento de Dios? Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, y el mismo Jesucristo. Precisamente los que parece que estaban más alineados.

La sociedad está enferma desde hace muchísimo tiempo, y los intereses de una sociedad enferma son muy contrarios a una disciplina/filosofía tan saludable y positiva como la del coaching. Casi diría que era de esperar.

Trabajamos también para contribuir a que la sociedad sane, y los coaches no somos los únicos avanzando en este sentido, afortunadamente.

Optimista por naturaleza, opino que lo positivo acaba prevaleciendo sobre lo negativo. Todo se andará. Estamos en ello, y se trata de trabajar todos nosotros -los coaches de vocación-, haciendo el tipo de coaching que hagamos, en una misma dirección y con los dones que nos aporta la práctica del coaching: entusiasmo, valentía, confianza, elección, determinación, decisión, acción...

Mi experiencia es muy positiva. Trabajo con muchas personas individuales y también con grandes empresas como Telefónica, y mi conclusión siempre es la misma: detrás del personaje aparente está el verdadero ser humano, la mejor versión de la persona. Conectar con otros y ayudarles a mantenerse y avanzar desde la mejor versión de sí mismos, es de lo más bonito que me ha pasado en la vida.

El coaching es maravilloso y el mundo lo necesita. Es la comunicación del Siglo XXI, si nos proponemos que este siglo sea mucho mejor que los anteriores, por eso de que ya es hora de actuar como seres avanzados, evolucionados.   

Que se vendan otros servicios con el nombre de coaching, es otra cosa. Eso no le quita al coaching nada. Las grandes empresas -generalmente consultoras- suenan mucho, pero somos muchos más los individuos medio-conscientes.  :)

Nuestra labor es grande y la prueba se supera con los mismos dones del coaching. Creo que es la clave principal de nuestro éxito presente y futuro.

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Para quien quiera echarle un vistazo y encontrar un gran eco, comparto el documento de testimonios de mis alumnos de coaching. Son sólo unas 300 personas en este mundo tan grande, pero me parece muy significativo que, en casi todos los testimonios, saquen lo mejor de sí mismos y vean lo mejor de otros: http://www.coachingmadrid.com/documentos/Testimonios-Alumnos-Coaching-Personal.pdf

Blog – 12 Enero 2012

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Haz zapping con tus canales mentales - (EJERCICIO PRÁCTICO)

Haz zapping con tus canales mentales
(Ejercicio Práctico)

Del mismo modo que "somos lo que comemos", nuestra mente se alimenta de la programación mental que le servimos a diario. No te comerías un alimento caducado o algo que siempre te sienta mal.

¿Qué te parece hacer "zapping" con tus canales mentales? 


Imagina que tu mente es como la televisión por satélite... Si un programa no te agrada o no te apetece verlo en ese momento, cambias de canal y buscas algo mejor. ¿Y si eliges exactamente el canal que quieres mirar, escuchar, sentir...? Hay millones de canales posibles.

En un canal hay una escena del pasado fin de año; en otro, tus ideas sobre los regalos que te quedan por comprar para Reyes; en el siguiente, las preocupaciones por las facturas y por la crisis; tres canales más allá, el dolor por alguien que te traicionó; en otro, el recuerdo de un amigo que siempre ha estado "ahí"; en otro canal, una imagen de ti unida a un pensamiento negativo; dos más alla, la gratitud por lo que ya tienes, por tus seres queridos, tu salud, etc... 

¿Qué te parece decidir hacer "zapping" con tu mente? No tienes que "tragarte" ningún programa que no te aporte nada o que te siente mal.

Si conectas mucho con un canal, se convierte en tu "programación". La programación diaria puede ser tan rica y valiosa como quieras que sea. Siempre puedes elegir.

Muchas veces no podrás elegir lo que te pasa, pero siempre podrás decidir qué pensar sobre ello.

Asegúrate de elegir bien tus canales. Mantén muy cerca de ti tu mando a distancia: la intención y voluntad de cambiar un pensamiento por otro.

Es una buena manera de dirigir tu vida desde dentro y elegir tu experiencia.


¡Hazte el rey (o la reina) de tu propio mando mental!








María Calandria - www.coachingmadrid.com - Escuela de Coaching Transpersonal (marca registrada)